Odio el SPM, me deprimo y tengo cambios de humor temibles. Para mi salud mental. Espero que en el futuro las niñas no sepan cómo le hacíamos para sobrevivir sin las pastillas anti-spm. O no. Tengo que aprender a moderarme. No sé si son peores los cambios de humor o los cólicos vomitivos.
Ja, si yo leyera esto me preguntaría: -¿y ésa tipa quiere un premio o qué?
Sigo deprimida.