Hoy no me siento tan identificada con E.M.C.: 'maldecir la existencia no es un capricho en mí ni un hábito, sino una terapéutica. Me alivia, lo he experimentado un número incalculable de veces. Para no sucumbir a la angustia ni al horror, me dedico a execrar lo que causa una y otro'. Toda la vida me quejo. Pero hoy no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario